martes, 15 de mayo de 2012

dE lA aMiStAd

La gente como yo se arrepiente de no haber hecho muchas cosas, de haber desaprovechado tantas oportunidades, por inútil. Pero hay una cosa aún peor que arrepentirse de no haber hecho algo y es arrepentirse de haber hecho las pocas cosas que has hecho. Eso es el amor. El amor duele y no se olvida. Por muchos besos que recibas siempre están ahí los recuerdos. Tenía un amigo y este tenía un secreto. Cuando me enteré de ese secreto mi amigo dejó de serlo. Eso es el amor. El amor duele. No se olvida. Me suelen hablar de lo majos que son mis amigos...yo no soy majo, quizás no tenga amigos. Mis amigos están muertos. Mis amigos son Kafka, Heminguay, Miller, Camus, Chestertón, Bécquer y gente de ese tipo. Mis amigos vivieron de su hastió vital. Sufrieron todos los días desde el primero al último y por eso ahora los recuerdo. Por eso son recordados aunque hayan pasado 100 años. Por eso los recordaré siempre. Ellos no veían otra salida que el sufrimiento y la vergüenza. Por eso triunfaron, bueno, salvo Chesterton quizás, que lo hizo sin necesidad de expresar ese tipo de sentimientos tan agresivos. Yo no soy majo...yo soy capaz de plasmar un árbol en un simple papel y sé hacer que un par de garabatos se asemejen perfectamente a las miles de hojas que posee. No soy majo no...soy un borde, pero se componer canciones, no por otra cosa mas que por haber hecho algunas. No soy amable... pero la gente me odia porque no me conoce. Yo no quiero conocerlos. Quiero seguir haciendo música. Cuando se cansen de los amigos que tienen, si lo hacen, yo haré una canción sobre su arrepentimiento y me reiré de ellos satíricamente. Haré un dibujo en el que aparezcan tristes y solitarios como nunca han querido estar. Como yo. Como vivo yo todos los días al escribir cosas así y de hecho sin hacerlo. Si no se cansan crearé una ironía para relacionar la amistad afectiva con el sincretismo. Haré un dibujo en el que parezcan desperdicios sociales. Quizás esto sea demasiado duro y muchos pensarán que me estoy pasando, pero he aquí la respuesta: YO SOY UN BORDE. No hablo mucho... es verdad, y a veces me arrepiento, he de admitirlo. Pero sé reflexionar, que es hablar conmigo mismo, y me contesto. Puedo denigrarme hasta el más bajo punto por que puedo admitir mis debilidades, se me da muy bien, demasiado bien, por eso quizás no destaco tanto mis virtudes, que algunas hay. Soy alto, soy guapo, soy delgado, y es curioso como sólo eso sirve para atraer a gente hacia mi, sin que yo quiera, y que ellos quieran ser mis amigos, de hecho acaban siéndolo porque a mi no me importa...siempre y cuando ellos acepten mi mutismo y mi inevitable displicencia. Entonces yo haré una canción que hable sobre cualquier banalidad, porque no me sentiré mal. Y les haré un dibujo mientras ven la tele captando toda su esencia para que luego me digan que está bien, aunque no tengan ni idea. Tampoco hay que tenerla, sinceramente. Cuando pase el tiempo seré yo el que me canse de ellos, hablaré con mis camaradas fallecidos, mas bien leeré sus vidas, y reflexionaré conmigo mismo sobre lo que me aporta esa amistad de gente maja, amable, alegre, habladora y poco creativa. Los amigos me han enseñado lo que es la amistad, y tengo que ser sincero, es verdad que tengo amigos. También conozco a gente que igual me consideran su amigo, pero yo en mi verdad sólo puedo considerarles como asiduos o amistades esporádicas. Esto es porque no tendré ganas de llamarlos ni de quedar para charlar sobre lo que nos pasó la otra noche. Quizás no quiera hablar con mis verdaderos amigos, pero si son verdaderos escucharán mi silencio y del silencio puede que surja una buena conversación. Y quizás no quiera hablar con la gente que es un potencial amigo porque sé que ellos no querrían escuchar mis reflexiones existenciales, sólo querrán decir bobadas y conocer a otras personas para que llenen todo el vacío de felicidad que tienen en su interior. Porque creedme, no lo llenarán ni con música ni con arte ni con nada de nada que tenga que ver con eso que a mi si me llena. Soy un borde..es verdad, pero no juzgo a las personas como bordes sólo porque las vea andando por la calle en solitario. No las juzgo como bordes sólo porque no quieran entretenerme con su cháchara insustancial. No las juzgo como bordes sólo porque no sean lo que yo espero de ellas. En cambio las juzgaré como engreídas por tacharme de borde. Las juzgaré como inútiles por no saber entretenerse mirando el cielo. Las juzgaré como sincréticas por no ser autodidactas. Y las juzgaré como me de la gana sólo por no saber hacer algo bonito con sus manos. Mis amigos me enseñaron a vivir sintiéndome mal, quizás ellos se sentían bien cuando estaban mal porque en esos momentos se dedicaban a sus asuntos con toda sinceridad. No soy majo...pero soy sincero. Mis amigos me han enseñado a ser sincero y a expresarme a solas para poder hacer algo que a alguien del vulgo le parezca digno de elogio. Me enseñaron a odiarme a mi mismo y a despreciarme, y les doy las gracias por ello. Siento que esto es sólo el comienzo. En siglos de historia puede haber muchos amigos que todavía no conozca y se que ellos no me van a juzgar, aunque de ellos si que lo esperaría y me gustaría saber lo que piensan, porque los admiro, y se que me acompañarán a donde yo quiera porque entrarán todos juntos dentro de mi mochila. Tomaré sus palabras, los parafrasearé, y no me dirán nada porque ya no existen mas que en los registros civiles. Y cuando los mencione en alguna frase ingeniosa suelta al aire o en un destello de creatividad diré que son mis amigos, mis amigos muertos, y la gente dirá: que buenos amigos tienes...

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