-Ningún hombre es libre hasta que muere. Libre de necesidades, de dependencias, libre de los sentimientos que le tergiversan la realidad. Libre de no asistir a reuniones obligatorias, libre para no responder a preguntas trascendentales, libre para vomitar en el bolso de las putas del cielo y de recibir un merecido castigo. Libre para no llorar por memeces y para considerar la vida una memez –dijo Johnny a Joe mediante un papel bajo la mesa.
-En un principio somos libres para recibir una buena hostia y libres de levantarnos para devolverla, libres para volver a caer y libres para escupir nuestra propia sangre. Somos libres para envenenarnos y para dormir el tiempo que sea en la barra de algún bar. Libres para despertar y ser decepcionados, para ver la luz del guía en el bosque y para mandarle a tomar por culo. Libres para matar un animal más pequeño que nosotros y también para aceptar las consecuencias de un crimen inhumano. Somos libres para mutilarnos y libres para reírnos de un niño que ha tropezado. Libres para admitir nuestra cordura y para rodar por los suelos ladera abajo, para comer cristales y beber gasolina –dijo Joe a Jimmi en otra respectiva nota.
-Ningún hombre es libre hasta que muere. Libre de pedir perdón cuando es a él a quien debieran pedírselo. Libre de mantenerse en el recuerdo por algo que creen que hizo o por aquello que mantuvo escondido sin que nadie lo supiera. Libre para ser loado por personas que no le han conocido y para abusar de todo lo que cree que no se merece. Libre para gritar desde la base de la pirámide que todo era mentira –dijo Jimmi a Joe en la misma nota escrita al reverso.
-Por ahora somos libres de comernos a otras personas. Libres de sudar entre bastidores y de escuchar las leyes de la física, de suplicar por el fin de algo y para cerrar la boca a secas.
Somos libres para dedicar el tiempo necesario a la bebida y libres para desahogarnos en la casa del vecino. Libres para pedir una moneda y para correr desnudos durante un velatorio, libres para conocer un sarcasmo y para acompañar a la luna hasta el fondo de la noche. Libres para ser ofendidos y libres para ser privilegiados. Pero ningún hombre es libre hasta su muerte. Libre de sentarse ante la eternidad a reflexionar –pensó Joe.
Un fósforo encendió la chispa.
Por unas horas alguien puede ser libre en un sentido filosófico.
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